Probablemente una de las mayores supersticiones contemporáneas sea el enigma de la dichosa cobertura Wi-Fi , para la cual hay casi tantas teorías al respecto como modelos de router en el mercado: ¿es verdad que si colocamos el aparato cerca de una ventana tendremos mejor cobertura? ¿Sirve de algo colocarle al mismo un gorrito de papel de aluminio al estilo“ terraplanista ”? ¿Los parpadeos de las luces delanteras están intentando transmitirnos algún tipo de mensaje? ¿Es código morse? Si bien es cierto que se ha demostrado que técnicas de andar por casa como el mencionado el papel de aluminio funcionan de cara a mejorar la señal WiFi, las soluciones reales (y científicas) no suelen ser demasiado conocidas. Por eso, te alegrará saber que desde hace ya algún tiempo existe una respuesta matemática a la pregunta de marras de dónde demonios colocar el router. Cómo saber dónde colocar el router para tener la mejor señal posible Tal y como reporta Science Alert , la re...
Joel Tenenbaum tiene 25 años y hace nueve descargó ilegalmente la música. Un juez de Massachusetts confirmó la condena que le dictó un jurado en 2009. Tiene que pagar 21.774 dólares por canción. ¿Qué opinás?
Con la inocencia y el fanatismo de todo nativo digital, Joel Tenenbaum bajó canciones de Internet. Tenía 16 años y nunca imaginó que a partir de ahí su vida se volvería un calvario judicial. En 2007, varias compañías musicales lo demandaron y ahora un juez acaba de confirmar la sentencia en su contra por piratería: deberá pagar 675 mil dólares.
La odisea de Joel comenzó hace cinco años cuando algunas de las principales empresas discográficas de EE.UU. le iniciaron juicio por violar los derechos de autor. La primera demanda le reclamaba 5.520 dólares por siete canciones. Casi 789 dólares por tema. Joel propuso pagar 500 dólares de multa: 71 dólares por cada una. Más que razonable, menos para la empresa que se negó al acuerdo y siguió con el juicio.
En 2009, Joel sumaba demandas de otras empresas y por un total de 31 canciones. Cuando llegó la hora de la sentencia, el joven denunció que había un evidente abuso del "poder federal" y dijo que la decisión del jurado era anticonstitucional. 675 mil dólares por bajarse 31 temas. Un verdadero disparate. El juez federal que revisó el caso se mostró de acuerdo con Joel y dijo que cantidad la pretendida era "excesiva" y la redujo a 67.500 dólares o 2.177 por tema.
Sin embargo, un tribunal de apelaciones respaldó los argumentos de las compañías discográficas. Así fue como su abogado, Charles Nesson, llegó con un recurso de queja a la misma Corte Suprema de EE.UU. para que pusiera un número justo, pero el máximo tribunal se negó a intervenir.
Después, el caso recayó en la jueza, Rya W. Zobel, quien rechazó la solicitud de Joel de realizar un nuevo juicio con otro jurado.
En EE.UU., las multas por violar los derechos de autor pueden ascender a 150.000 dólares por cada infracción, por lo que la jueza Zobel cree que la pena no es excesiva. La industria de la música, chocha. "Estamos muy contentos con la decisión del Tribunal de Distrito", indicó la Asociación de la Industria Discográfica en Estados Unidos (RIAA, sus siglas en inglés).
Pero, tal como destacan varios medios especializados, con este fallo nadie saldrá ganando. Joel no tiene el dinero para pagar la sentencia y se ha negado a recibir donaciones para no hacerle el juego a las discográficas. ¿Ergo? Nunca podrán cobrarle un peso y lo pondrán en la ruina a sus 25 años por haber bajado un puñado de canciones. Y las descargas ilegales en todo el mundo seguirán al mismo nivel. Las megamultas impuestas por la Justicia de diferentes países no han desalentado esta práctica en lo más mínimo.
fuente/clarin
Con la inocencia y el fanatismo de todo nativo digital, Joel Tenenbaum bajó canciones de Internet. Tenía 16 años y nunca imaginó que a partir de ahí su vida se volvería un calvario judicial. En 2007, varias compañías musicales lo demandaron y ahora un juez acaba de confirmar la sentencia en su contra por piratería: deberá pagar 675 mil dólares.
La odisea de Joel comenzó hace cinco años cuando algunas de las principales empresas discográficas de EE.UU. le iniciaron juicio por violar los derechos de autor. La primera demanda le reclamaba 5.520 dólares por siete canciones. Casi 789 dólares por tema. Joel propuso pagar 500 dólares de multa: 71 dólares por cada una. Más que razonable, menos para la empresa que se negó al acuerdo y siguió con el juicio.
En 2009, Joel sumaba demandas de otras empresas y por un total de 31 canciones. Cuando llegó la hora de la sentencia, el joven denunció que había un evidente abuso del "poder federal" y dijo que la decisión del jurado era anticonstitucional. 675 mil dólares por bajarse 31 temas. Un verdadero disparate. El juez federal que revisó el caso se mostró de acuerdo con Joel y dijo que cantidad la pretendida era "excesiva" y la redujo a 67.500 dólares o 2.177 por tema.
Sin embargo, un tribunal de apelaciones respaldó los argumentos de las compañías discográficas. Así fue como su abogado, Charles Nesson, llegó con un recurso de queja a la misma Corte Suprema de EE.UU. para que pusiera un número justo, pero el máximo tribunal se negó a intervenir.
Después, el caso recayó en la jueza, Rya W. Zobel, quien rechazó la solicitud de Joel de realizar un nuevo juicio con otro jurado.
En EE.UU., las multas por violar los derechos de autor pueden ascender a 150.000 dólares por cada infracción, por lo que la jueza Zobel cree que la pena no es excesiva. La industria de la música, chocha. "Estamos muy contentos con la decisión del Tribunal de Distrito", indicó la Asociación de la Industria Discográfica en Estados Unidos (RIAA, sus siglas en inglés).
Pero, tal como destacan varios medios especializados, con este fallo nadie saldrá ganando. Joel no tiene el dinero para pagar la sentencia y se ha negado a recibir donaciones para no hacerle el juego a las discográficas. ¿Ergo? Nunca podrán cobrarle un peso y lo pondrán en la ruina a sus 25 años por haber bajado un puñado de canciones. Y las descargas ilegales en todo el mundo seguirán al mismo nivel. Las megamultas impuestas por la Justicia de diferentes países no han desalentado esta práctica en lo más mínimo.
fuente/clarin

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